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Chile: Valparaiso, Viña del mar y Santiago en 72 horas

Aunque parezca poco tiempo, en 72 horas se puede conocer una pequeña parte de Chile. Si tienes un fin de semana largo o quieres conocer Santiago de Chile y sus alrededores, aquí tienes una pequeña guía que seguro te ayuda en tu viaje. Lo contamos tal y como lo hicimos, seguro que hay muchas mas cosas por conocer pero creo que lo fundamental está recogido en este post.

Día 1: Valparaiso

Desde Buenos Aires, hay escasamente dos horas hasta Santiago de Chile en avión. Nosotros volamos con Aerolineas Argentinas, una compañía tercermundista, mal gestionada y que siempre da problemas al pasajero. Recomendamos ir con Lan, mucho más seria y a no ser que haya cenizas, no suele tener cancelaciones o retrasos. Llegamos a Santiago sobre las 12h y rápidamente alquilamos un coche y nos pusimos dirección a Valparaiso. En apenas hora y media desde el aeropuerto de Santiago llegas a Valparaiso, una ciudad famosa por sus cerros y su carácter bohemio. La primera impresión cuando llegas desde la autopista es bastante mala, ciudad desordenada, sucia, mucha gente… pero hay que reconocer que cuando paseas por los cerros, todo cambia. Fuimos directamente al hotel Da Vinci, regentado por un italiano y que recomendamos al 100%, son muy amables y te recomiendan perfectamente que hacer por “Valpo”. Aunque la primera impresión de Valparaiso es algo negativa, como he comentado anteriormente, una vez que te subes a algún cerro, la cosa cambia y parece otra ciudad, cuidada, con edificios pintorescos, restaurantes, bares y unas vistas sobre la ciudad inmejorables. Aquí es donde empiezas a disfrutar de Valparaiso. A partir de aquí es pasear, subir y bajar cerros y hacer méritos para darte una buena comida. Un buen restaurante es el Café Vinilo comida de autor chilena, que mezcla los ingredientes y platos típicos chilenos con un toque contemporáneo.

Día 2: Viña del Mar y camino a Santiago de Chile

Conocido Valparaiso, pusimos dirección a Viña del Mar, a unos 10 km de Valpo. Una ciudad costera, muy diferente y donde los edificios de veraneo en torres altas copan la primera línea de playa. Pasear por el paseo marítimo es una gran opción pero a no ser que vayas a la playa, no hay mucho más que hacer más que visitar su Reloj de Flores. Conocidos Valparaiso y Viña del Mar, partimos rumbo a Santiago de Chile. Chile es famosa en Latinoamérica por la calidad de sus vinos y entre Santiago y la costa se encuentra la región de Casablanca, repleta de bodegas que ofrecen catas, restaurantes. Sólo conocimos una pero fue un descubrimiento digno de repetir y de lo mejor de nuestro viaje. La bodega se llama Casas del Bosque, se encuentra un poco alejada de la carretera (5km) pero merece la pena porque el lugar es espectacular. Primero degustamos una cata, luego comimos en la terraza y para acabar en las hamacas pegadas al viñedo echamos una pequeña siesta. Todo un placer que recordaremos durante tiempo. Por la tarde fuimos directamente a Santiago de Chile, a una hora de Casablanca, llegamos al hotel en Santiago. Nos alojamos en el Ibis, hotel sencillo, barato, con una calidad precio excelente, parking gratuito y relativamente céntrico. Si no buscas nada de especial en un hotel, es una gran opción. Por la noche fuimos a pasear por el barrio de Bellavista donde cenamos en Como Agua para Chocolate, un buen sitio para descubrir una cocina innovadora y diferente.

Día 3: Santiago de Chile

A primera hora, nos levantamos y fuimos hasta el centro de Santiago a dar un paseo y conocer el centro histórico. En un paseo que no lleva más de 2 horas, se conoce todo lo importante de Santiago, todo lo que rodea entre el Palacio de la Monedas y la Plaza de Armas. Antes del almuerzo, dimos un paseo por el cerro de Santa Lucia, que permite tener una buena panorámica de la ciudad de Santiago. Y para acabar el viaje, una opción es dar un paseo por el Mercado Central. Una observación para los españoles, el concepto de Marisco es totalmente diferente y aunque la calidad es buena, nada tiene que ver. Fuimos al restaurante Donde Augusto, de los más caros según las guías pero comimos bien, con buen servicio y buena calidad, excepto el pescado que no estaba muy fresco… Y con esto acabo nuestro viaje, por la tarde tomamos el avión rumbo a Buenos Aires y a las 21h ya estábamos en casa otra vez. Un viaje de tres días que cundieron y nos permitieron conocer un poco de Chile pero lo fundamental. Un punto a destacar es la cantidad de pinturas o grafitis que te encuentras por la calle, muchas con gusto artístico que merece la pena compartirlas. Muchas ciudades deberían de aprender de cómo el arte urbano puede convivir y ofrecer una visión diferente y moderna.

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